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De la recomendación a la ley

En Rodríguez Soto y Asociados acompañamos día a día a emprendedores y dueños de negocio, con retos similares, a partir de esa experiencia, hemos identificado una serie de hábitos que, aunque parecen simples, marcan una gran diferencia entre operar con tranquilidad o exponerse a contingencias innecesarias con el SAT. A continuación compartimos las buenas prácticas fiscales y contables que consideramos indispensables para cualquier negocio, sin importar su tamaño o giro que todo empresa debería adoptar.

Es uno de los errores más comunes y que poco se habla de las consecuencias que es exhibir precios sin IVA incluido y cobrarlo “aparte” únicamente cuando el cliente solicita la factura. 
La normatividad es clara: el precio que se muestra al consumidor debe ser el precio final, con impuestos incluidos, sin importar si se pide o no comprobante fiscal. Ésta práctica puede derivar en observaciones tanto del SAT como de la PROFECO
El objetivo de esto es establecer una política de precios transparente desde el inicio evitando fricciones comerciales y protegiendo al negocio de sanciones.

Mezclar las finanzas personales con las del negocio es, sin duda, una de las prácticas más extendidas entre pequeños y medianos empresarios, y también una de las más costosas a largo plazo ya que no se identifica claramente lo que te pertenece como ganancia o como gasto propio del negocio.

Contar con una cuenta bancaria dedicada exclusivamente a la operación del negocio permite conciliar la contabilidad con mayor precisión, identificar con claridad la rentabilidad real de la operación y sustentar adecuadamente los movimientos ante cualquier revisión de la autoridad.

Asimismo, cabe recordar que las cuentas personales también son objeto de fiscalización; si se utilizan para recibir pagos del negocio, las autoridades tributarias pueden presumir esos depósitos como ingresos no declarados o discrepancia fiscal. Separar ambas finanzas garantiza que los fondos personales provengan de ingresos previamente declarados (como un sueldo, dividendos o utilidades) y establece la base para tomar decisiones financieras informadas y seguras. 

El Buzón Tributario es el canal oficial de comunicación entre el contribuyente y el SAT, y muchos de los avisos, requerimientos o notificaciones que se envían a través de él tienen plazos legales específicos para su atención. Lamentablemente ignorar tu buzón no te exime de la obligación ni detiene los plazos; por el contrario, puede derivar en la pérdida de oportunidades de respuesta, recargos o incluso procedimientos más severos. 

Revisarlo con regularidad te permite actuar a tiempo y evitar que un aviso menor se convierta en un problema mayor.

Emitir y recibir CFDI no es suficiente deben ser verificados que cada comprobante cumpla con los requisitos fiscales vigentes y conservarlo de manera ordenada durante el plazo que exige la ley. La causa más frecuente de rechazo de deducciones en una auditoría es por tener una deficiente gestión documental.

Darle la importancia al archivo digital, respaldado y accesible facilita cualquier proceso de revisión de la autoridad y fortalece la postura de tu negocio.

La mayoría de los negocios se concentran exclusivamente en el cumplimiento del día a día facturar, declarar, pagar sin dedicar tiempo a la planeación fiscal estratégica. Tomarse el tiempo de observar, planear, y cambiar aquello que se podría mejorar.

Sin embargo, decisiones como el régimen fiscal adecuado, el momento idóneo para realizar ciertas inversiones o la estructura óptima para distribuir utilidades pueden representar ahorros significativos y una mejor salud financiera cuando se planean con tiempo, en lugar de resolverse de manera reactiva.

Iniciar un negocio, elegir el régimen fiscal, incorporar nuevos productos y/o servicios, o evaluar si la operación actual es correcta, son decisiones que conviene revisar con acompañamiento profesional antes de ejecutarlas. Con frecuencia, resulta considerablemente más económico y menos desgastante consultar con un asesor antes de actuar, que corregir después una situación que pudo haberse evitado. La asesoría preventiva no es un gasto adicional; es una inversión que protege el patrimonio y la continuidad del negocio.

Cada una de las buenas prácticas expuestas en éste artículo no responde únicamente a un criterio de orden administrativo, sino que encuentra un sustento legal estricto en la legislación mexicana vigente dentro del Código Fiscal de la Federación, la Ley del Impuesto al Valor Agregado, la Ley del Impuesto sobre la Renta y la Ley Federal de Protección al Consumidor, entre otras. Cumplir con estas disposiciones previene contingencias legales, blindando la operación del negocio y garantizando un crecimiento sustentable y protegido ante las autoridades.

RSA CONTADORES
“Nuestra Responsabilidad base de su Confianza”

Esta información es opinión personal, no constituye una asesoría personal sino criterios que pudieran ser ajenos a los criterios de las autoridades fiscales o judiciales mexicanas. El autor no se hace responsable del uso que otro usuario pudiera dar o tener.

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