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 ¿Cómo usar la Inteligencia Artificial, sin perder lo que nos hace humanos?

Este texto es una reflexión inspirada en Magnifica Humanitas, del papa León XIV, sobre el uso responsable de la inteligencia artificial en distintas profesiones. Independientemente de la ideología que profesemos, es una excelente reflexión.

La inteligencia artificial nos ha facilitado la vida profesional porque puede ayudarnos a aprender, investigar, resolver problemas y realizar tareas con mayor agilidad; sin embargo, necesitamos validar la información propuesta y comprender sus alcances o límites. 

Para quienes ejercemos una profesión, aprovecharla exige también cuidar aquello que da valor a nuestro trabajo, lo que nos hace únicos y diferentes a todos los demás: el criterio, la responsabilidad y la relación con las personas.

Una herramienta de IA puede ayudarnos a organizar información, explorar alternativas, preparar borradores y detectar aspectos que merecen una revisión más profunda. Bien utilizada, puede liberar tiempo para tareas que requieren atención personal y conocimiento especializado.

La encíclica Magnífica Humanitas sitúa la dignidad humana y el bien común en el centro de la reflexión tecnológica. Podemos llevar esa mirada a una pregunta práctica: antes de incorporar una herramienta, ¿qué necesita la persona a la que buscamos servir? Esta pregunta ayuda a orientar la innovación hacia necesidades reales.

Como ejemplos: un abogado puede apoyarse en ella para organizar antecedentes; un ingeniero, para explorar soluciones; un docente, para preparar clases; y un contador, para identificar movimientos que necesitan revisión. En cada caso, el resultado debe contrastarse con fuentes confiables, con las circunstancias concretas del trabajo y con trato personalizado.

Que se pueda realizar no quiere decir que sea lo correcto, un ejemplo podría ser la automatización de una respuesta que puede ser muy útil no obstante, hacerlo cuando alguien necesita ser escuchado puede deteriorar la atención. Siempre es importante preguntarnos con qué propósito y qué consecuencias traerá para poder tomar una decisión en lo que se elegirá. 

En la vida profesional, podemos traducir esa orientación en decisiones que respeten a las personas, consideren a quienes podrían resultar afectados y preserven su capacidad de participar.

Esto implica evaluar más que la rapidez de un proceso, no todo es tenerlo de inmediato. Conviene preguntarnos si la herramienta mejora el servicio, si protege la información y si permite explicar las decisiones, requiere considerar quién recibe los beneficios y quién podría quedar excluido de ellos.

Para orientar nuestras decisiones, podemos tomar como brújula la dignidad humana, con los principios básicos de: el bien común, la solidaridad, la justicia social y la subsidiariedad. 

El criterio profesional implica interpretar cada situación en su contexto, reconocer los límites de nuestro conocimiento y saber cuándo es necesario consultar una segunda opinión. Si nos limitamos a aceptar lo que la inteligencia artificial nos propone sin cuestionarlo ni verificarlo, corremos el riesgo de dejar de ejercer una parte esencial de nuestra profesión: el análisis, el juicio crítico y la responsabilidad sobre nuestras decisiones.

Antes de entregar un diagnóstico, análisis, recomendación o informe, es fundamental verificar la información, comprobar sus fundamentos y establecer quién debe revisar y autorizar el resultado final. Debemos recordar que la inteligencia artificial es una herramienta de apoyo, pero no sustituye nuestro criterio, ni asume la responsabilidad profesional por los errores que puedan derivarse de su uso.

Un texto bien redactado no garantiza que la información sea correcta; puede contener datos falsos, referencias inexistentes o conclusiones equivocadas. Por ello, la veracidad de la información, la protección de los datos y la confidencialidad deben ser principios indispensables en el uso de estas herramientas.

Algo que debemos preservar especialmente es el trato humano. Escuchar una preocupación, comprender una situación difícil y explicar una decisión con sensibilidad forman parte del servicio profesional, gracias a que la tecnología nos hace tareas con mayor agilidad nos debe ayudar a dedicar atención a esas necesidades.

Finalmente, cuidar la dignidad del trabajo implica acompañar la transformación con capacitación y participación del equipo. Incorporar IA debería permitir que las personas desarrollen sus capacidades y comprendan los cambios que afectan su trabajo.

León XIV. Magnifica Humanitas, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial.

Las aplicaciones y los ejemplos profesionales son una reflexión propia:

CPC María Ofelia Rodríguez Alvarez
Socia-Directora

CPF Karla Paulina Tobías Rodríguez
Gerente General 

RSA CONTADORES
 “Nuestra Responsabilidad base de su Confianza”

Esta información es opinión personal, no constituye una asesoría personal sino criterios que pudieran ser ajenos a los criterios de las autoridades fiscales o judiciales mexicanas. El autor no se hace responsable del uso que otro usuario pudiera dar o tener.

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